Hola a todos los amiguetes y seguidores de STPYP!!!
Pues sí, amiguetes, ya van tres maratones de Sevilla en mis piernas -como pasa el tiempo- y una vez más, vuelvo a bajar mi marca personal en la distancia, dejándola en 3:43:40, arañando unos segundillos la del año pasado... Aunque no pienso engañaros, no era la esperada, sobre todo si pensamos que llegado el km 39 iba para rondar el 3:36, pero al fin experimenté lo que es el muro o el hombre del mazo, y la verdad es que hubo hundimiento final grande, algo que no esperaba pero que todo maratoniano debe de tener en cuenta que puede llegar en algún momento. Aún así, no estoy triste -aunque fue menos celebrado que los otros dos ciertamente-, pero tampoco eufórico, sólo me queda el regustillo de haber luchado, haberlo dado todo y haber llegado a la meta como un luchador, porque... ¿Quien dijo que esto de hacer maratones era fácil?
Vayamos por partes...
1.- La previa.
Bonito sábado que pasamos en El Fuerte de Isla Mágica... Yo ya había recogido mi dorsal el día antes y tras una mañana tranquilita y descansando en casa, fuimos a la comida de la pasta que organiza el IMD previo al maratón... ¡Gratis para mí, para mi mujer y para la peque! Está genial. La comida no es de Ferrán Adriá, pero, por lo que vale la inscripción no se puede pedir más... Además, bolsa del corredor con prendas de calidad, y muchas atenciones más, por algo es la mejor de España.
Allí pude pasar un rato agradabilísimo con algunos de mis grandes amigos: Javi Sierra, Antonio Vega, David "Matraca", Abuelo Runner, Oscar Tricaletero, Charlie, Pepe Trianón, y muchísimos más (espero que no se moleste nadie, la lista sería eterna), con los que tuve el gusto de charlar sobre nuestras aficiones en común, gente buena de verdad.
Después de la comida, pues para casa y a terminar de prepararlo todo para el día siguiente, ya sabéis la liturgia que rodea al maratón, es como velar armas para un guerrero.
Los hidratos de los últimos días, ya empezaban a salir hasta por las orejas.
2.- La carrera.
A las 8:00 de la mañana habíamos quedado mi gran amigo Antonio "Er Grande", mi compi de aventuras deportivas este año para ir para el estadio de La Cartuja... Ya desayunados y con todos los "deberes" hechos, ya me entendéis, que no quiero ser escatológico. Después de un atasco impresionante para acceder al estadio, llegamos con tiempo pero no con el que esperábamos, quedaba sólo media hora para empezar y empezamos a estresarnos un pelín.
Así, que sin tiempo para mucho, cambiarnos y salir pitando, últimas necesidades fisiológicas y a calentar. La temperatura perfecta, fresquita, pero se preveía que el Lorenzo iba a pegar de lo lindo.
Comienzo un poco agobiante, con mucha más gente que en años anteriores y el típico embudo en la salida del estadio, un poco pesada. Son las cosas de la masificación. Empiezan a caer los kilómetros casi sin darnos cuenta, casi siempre rondando los 5:00 min/km.
Pasamos el Parque del Alamillo, y llegamos a Barqueta, km 10, ya queda menos... Los kilómetros siguen cayendo entre risas y buen rollo, siempre a 5:02 de media, y me sentía genial... Llegamos a la media maratón en 1:46, lo que había planeado y llegábamos en perfecto estado de revista. A partir del 24 empezaban a sentirse los kilómetros en el cuerpo, pero seguíamos bien, en todo momento acompañado por mi amigo Javi Sierra, pilar importante en mis últimos dos maratones.
Al llegar al campo de su Majestad, el Real Betis, subidón de adrenalina y a seguir corriendo, pero seguidamente pasaron algunas cosas que cambiaron el devenir de mi carrera... Javi tiene que desahogar la vejiga y lo tengo que dejar atrás, no estoy en esos momentos para bajar porque podría terminar petando yo. A partir de ahí, km 30, en solitario hasta el final. Se hizo duro.
Aún así, llegaba al km 36 en 5:03 min/km, genial, me las prometía muy felices... A 25º ya de sol sobre la cabeza, empezaba a endurecerse la carrera de verdad... Grave error que cometí al no tomar sales en ningún puesto, sólo agua, ya que en mis anteriores maratones no me hizo falta y pensé que aquí tampoco, pero claro, en los anteriores hacía entre 10 y 15 grados menos... Imperdonable.
Llegaba a Barqueta, y llegaba al 38 en 5:05, y a partir de aquí, pongo el modo "llegarcomoseamiratroncoquenollegas" y en el 39 empiezo a sufrir como un perro, tanto que me tengo que poner a andar (nunca parar del todo) en el 40, y empiezo a dosificar mi dolor y sufrimiento, corriendo y andando como puedo, en un verdadero calvario y en una sangría de tiempo perdido que ya me empezaba a importar poco, el objetivo era llegar.
¿Cómo se puede correr 40 kms y empezar a andar a 2 kms de la meta? Inexplicable aquí leyendo sentado, pero totalmente entendible por cualquier maratoniano. Lo sabes bien, ¿A qué sí?
Y así, llegaba al tartán del estadio, con la fe inquebrantable de hacer toda la distancia corriendo para que no me vieran ni mi hija ni mi mujer sufrir, pues por ellas me debo y dedico tanto esfuerzo, e incluso ese beso y esa sonrisa cuando llego a meta. Son lo mejor de mi vida. Este maratón es dedicado a ellas, al 100%.
Llegué a meta en 3:43:40 de tiempo real (desde cruzar salida y meta), 12 segundos menos que el año pasado a pesar de todo, con sensaciones agridulces, pero contento por ser tri-maratoniano, nunca mejor dicho con los retos que se me avecinan... Jejejeje...
A los colegas, hayan o no cumplido sus marcas, darles la enhorabuena, hay que ser muy duro y muy fuerte para plantearse siquiera estar en la salida. Siempre hay que pensar en positivo.
Y un especial saludo a mi mister, Nacho, su generosidad no tiene límites, y sin su ayuda, no habría mejorado ni un segundo mi marca.
Ahora, como el año pasado, unos días de descanso, que me están viniendo de perlas pues no he recuperado como otras veces (estoy pagando la deshidratación) y a seguir luchando para los retos que se avecinan, Ican Marbella y Ironman Salou. Queda mucho por sufrir, disfrutar, luchar y sentir, es un camino duro, durisimo, pero es el camino que he elegido yo, y eso, en los tiempos que corren, no es poco, queridos amigos.
Abrazos y besos para todos!








